lunes, 31 de marzo de 2014

No te salves


Pero dime, ¿qué harás?

Cuando los caminos se tuerzan y las cuerdas se enreden, y las entrañas se arranquen. Y qué harás cuando se rompa la carcasa y explote la mierda, qué harás después de tantos años de ocultarte tras los muros que tú misma construiste. Y que hoy permanecen.
Qué harás.
Cuando solo sean tus pies y un abismo. Es tan fácil quedarse inmóvil, ver la ciudad en slow motion. Una ciudad de diablos que destruyen sus hígados y retuercen sus almas detrás de cualquier barra. Una ciudad de estruendos, de poetas frustrados que persiguen un par de piernas, de cáscaras huecas y lunas medio vacías, y alcantarillas y muros grises y personas rotas. Qué harás cuando despiertes allí, en esa ciudad maldita. Cuando se nublen las señales y no baste con lanzar los dados, con desear consumirte como un cigarrillo en sus labios. Cuando diseñar universos entre los pliegues no sea suficiente. Cuando su piel te atrape, te mastique y luego te expulse. Qué harás cuando tu propio caos te devore.


Y quién estará ahí para salvarte.